Una hipoteca es un préstamo garantizado con la propia vivienda: si el prestatario no paga, el banco puede ejecutarla y quedarse con el inmueble. Vender una vivienda con hipoteca pendiente es posible, pero la deuda debe cancelarse, normalmente con el propio precio de venta, antes o en el mismo acto de la escritura.
Qué implica tener una hipoteca pendiente al vender
Una hipoteca pendiente aparece reflejada como carga en la nota simple, y tanto el comprador como su notario van a querer ver cómo y cuándo se cancela. Lo habitual es que la cancelación se gestione con parte del dinero de la venta, en el mismo acto notarial o inmediatamente después, sin que el vendedor tenga que adelantar el importe de su bolsillo.
Qué pide un comprador que necesita hipoteca para comprar
Si el comprador financia la compra con su propia hipoteca, su entidad bancaria suele exigir un informe de valoración homologado del inmueble, distinto de la valoración orientativa que usa el vendedor para fijar el precio de salida, antes de aprobar el préstamo. Es un paso adicional a tener en cuenta en el calendario de la operación, porque puede añadir semanas al proceso.