El IBI es un impuesto municipal anual que grava la titularidad de un inmueble, calculado por cada ayuntamiento sobre el valor catastral de la vivienda. Lo paga quien sea propietario a fecha 1 de enero de cada año, y el último recibo pagado es uno de los documentos habituales al vender.
Quién lo gestiona y cómo se calcula
El IBI lo gestiona cada ayuntamiento y se calcula sobre el valor catastral de la vivienda, no sobre su precio de mercado ni sobre el precio de venta pactado entre las partes. El tipo aplicado varía de un municipio a otro, así que la cuota anual de dos viviendas de precio similar en localidades distintas puede diferir de forma notable.
Qué comprobar antes de vender
Antes de vender conviene tener a mano el último recibo pagado del IBI y confirmar que no hay deudas pendientes con el ayuntamiento: una deuda de IBI sin regularizar puede complicar o retrasar la firma, porque el notario y el comprador suelen pedir esa comprobación como parte de los documentos habituales de la operación.